martes, 28 de febrero de 2017

CARNAVALADAS

Ya estamos acabando esa apoteosis de fealdad y horterismo que es ese festejo que sólo podía ser rematado por el enterramiento de una sardina, 

Y no es porque algunos disfraces no estén muy currados, ojito, hay gentes con indudable gracejo y originalidad; tampoco porque me fastidie que la gente baile y se lo pase bien, aunque reconozco que la musicorria de las chirigotas me pone de los nervios, pero en general, se me antoja espectáculo desagradable y feo con avaricia, qué le vamos a hacer.

No digamos las reinonas esas que se han puesto de moda, pintarrajeadas y subidas en botarras de altura y diseño espantosos.
Seguramente no merecerían mi atención ni mi comentario de no haberme enterado hoy de la repugnante performance de la ganadora de este año con una mofa y befa de la Crucifixión de Jesús y de la figura de la Virgen, qué originales ¿verdad? me da que jamás veremos sobre ninguna otra religión por muy mal que se porte con las reinonas, a saber por qué será, pero nunca hay huevos...con perdón.

Bueno, en realidad todos sabemos por qué.
Y conste que también me parecería mal.


Éstos son los que van exigiendo a toda hora y con un altavoz el respeto que no practican.

Y los que andan empecinados con verdadera fruición, mediante el lobby feroz e intolerante de todos conocido, en adoctrinar a nuestros hijos e imponer su visión de las cosas con calzador y mediante atropello de derechos ajenos en demasiadas ocasiones, sin importar las consecuencias futuras que puedan derivarse de jugar a la ingeniería social.

En estos temas, siempre hemos sido de pendulazos; antiguamente había una ocultación vergonzante y opresiva sobre estas personas y se las sometía a vejaciones por no aceptarse socialmente su condición, hoy en día se ha pasado a un exhibicionismo impúdico y a banalizar por completo lo que requiere en cualquier caso sensibilidad y reflexiva prudencia de trato.

En ambos extremos se pisotean la humanidad y el sentido común y en ambos casos se destrozan vidas de personas.

Por no hablar de la consideración que a estos grupos de presión- los individuos no parecen contar- les merece la libertad y la opinión del resto de los mortales que además resultan ser la mayoría, aunque no lo parezca.

Venga lavacocos.

Y como hay pasta gansa, gansísima de por medio, todos a callar, homófobos.

Por descontado, otros grupos de presión de contrario signo han encontrado un filón en esta repulsiva conducta para vivir ellos también del cuento a costa de engañar a indignados ante tales abusos y prepotencias en general, y a católicos despistados en particular.

Los hay sin embargo, me consta, otros no tan despistados que callan y otorgan por aquello de los fines que justifican los medios y tal.

Pues sí, ya les hablé en un post hace tiempo de la secta pseudocatólica integrista del Yunque, y como ya hay suficiente información y bibliografía en red, también de medios fiables católicos y autoridades eclesiales como los obispos de las diócesis de Toledo y Getafe, o del periodista e historiador Santiago Mata con su libro sobre el Yunque en España, nada sospechosos de izquierdismo o masonería, ni tampoco de peperismo, no voy a dar la paliza con datos que ya están al alcance de cualquiera.

Viven como peces en el agua en la crispación y buscando la acción-reacción, casi siempre desproporcionada como hacen sus opuestos, agitando y manipulando, para que unos cuantos sepulcros blanqueados vivan muy bien de las ayudas que otros dan para fines nobles.

Y no se paran en barras en cómo afectan sus manejos a los que atrapan en su tinglado, a menudo críos, ni en la cosecha de sospecha general que sus actos inducen entre otras asociaciones respetables.

Ni en que se les identifique y confunda con la Iglesia cuando no lo son, aunque aclarar eso definitivamente por todas debería ser cosa de la misma en mi opinión.

Para justificar que hacen algo están ahora con un autobús naranja, y sí, son los de Hazteoir, que desde que perdieron el juicio del Transparente de Toledo, un informe que encargó la preocupada Conferencia Episcopal sobre ellos, se llaman CitizenGo para despistar y han cambiado alguno de la cúpula directiva, y tienen medios propios como el digital Actuall e infiltración notable en muchos otros, donde más se advierte es en Intereconomía, porque como digo sus objetivos semejan razonables y rectos y en algún momento nos han engañado a todos (pero si se fijan bien cómo se redactan esos titulares siempre opinativos, y casi siempre contra algo o contra alguien, hay por lo menos que sospechar)

Lo mejor que se puede hacer es quitarles la careta y dejar de colaborar con ellos, hay muchas otras organizaciones que se dedican a combatir las mismas lacras sin desviaciones ni secretismo interno, ya que por fuera son todo trompetería para acaparar y monopolizar causas.

Unos y otros que nos dejen en paz.


Dicho todo esto, resulta que pensaba hablar de otras comparsas y chirigotas carnavaleras hasta que he visto a esa infumable reinona y el autobús hipocritón de marras.

Pero es que ahora mismo dónde no es el carnaval de contínuo si no hay dónde posar los ojos sin llevarse sustos, ya me dirán.

Aquí  el disfraz que más se lleva es el de imputado, aunque no siempre se resuelva a gusto del público sardinero, y es por eso que me ha parecido rarito que no hayan aullado por no sentar en el banquillo a todas las señoras tontas de los tarjeteros black, y tampoco a sus nenes tontitos a título lucrativo, por lo menos a Espinar que es el más famosete y tiene esa boquita para todo lo de los demás y estos días el pobre se ha quedado mudito.

También se han librado Don Quico y su mastuerzo ex jefe del estribillo habitual de "chorizos" a pesar del tres por ciento, aunque ahora el numerito era a cuenta de las urnas de cartón de aquella pataleta que les entró al denegarse el permiso para las otras, también...pero después de tantas chulerías resulta que es que no entendieron bien.

El premio a la comparsa más grande se han llevado en el concurso.
Y a la más plasta.
Y a la más bizarra.

Premio Butifarra Especial para el más tonto concedido al señor Quico que confunde el fin del Estado con su posible inhabilitación por desacato prevaricador y demás cargos.

POSDATA: van dos que termino sin mentar a Trump, todo un mérito con lo que el hombre se lo trabaja.

Bueno, éste ya no, pero solamente porque ha sido creo el disfraz estrella este año.

Es un regalo para la parodia, y eso sí que no es culpa de nadie salvo suya.